El aumento de los pisos alquilados y de uso turístico ha generado nuevos problemas de convivencia en muchas comunidades de vecinos. Las fiestas, el ruido nocturno y la rotación constante de personas pueden alterar gravemente la tranquilidad del edificio y generar conflictos entre propietarios.
Un problema cada vez más frecuente
Las viviendas destinadas al alquiler vacacional suelen tener una ocupación temporal y un uso más intensivo. Esto provoca situaciones como ruidos a altas horas, uso inadecuado de zonas comunes o incumplimiento de normas básicas de convivencia.
¿Puede la comunidad actuar ante estas situaciones?
La comunidad sí puede actuar cuando se producen actividades molestas, insalubres o peligrosas, independientemente de que la vivienda sea habitual, alquilada o turística. La normativa permite exigir el cese de estas actividades si se demuestra que afectan de forma reiterada a la convivencia.
El papel de los propietarios
Los propietarios de viviendas alquiladas o turísticas son responsables del comportamiento de los inquilinos. Es fundamental que informen de las normas comunitarias y actúen con rapidez ante las quejas de los vecinos.
Medidas para mejorar la convivencia
La aprobación de normas internas, la comunicación con los propietarios implicados y el asesoramiento profesional ayudan a prevenir conflictos y a proteger el derecho al descanso del resto de vecinos.
Gestión profesional de los conflictos
Contar con un administrador de fincas permite actuar con criterios legales, documentar correctamente las incidencias y mediar para encontrar soluciones antes de llegar a situaciones más graves.


